En cada momento de nuestra vida, surcamos ese camino que nos lleva a algún destino sin razón, sin lógica, sin sentido porque al final, todo puede o no puede ser, todo es efímero en el momento que decidimos hacia donde vamos.
Es el rumbo de un destino sin nombre.
Podemos acoplarnos e intentar caminar por ese camino que nos ofrecen, quizás cómodos, felices y maravillados, pero nunca sabremos si ese es el camino correcto, o si será así para siempre.
¿hacia donde va el camino de la vida?
No lo se francamente. Cada ser, cada persona es ese árbol del que hablé, con sus infinitas posibilidades, y formas de viajar, sus cientos de oportunidades y de variedades de una forma de vivir, sentir, soñar.
Ahora retomo el camino perdido o quizás simplemente cojo otro, seguramente.
Y en el intento observar la nueva situación, el nuevo paisaje, el nuevo cielo, las nuevas puestas de sol, y el nuevo firmamento.
Parecen iguales, pero no lo son.
Empecemos a caminar en este nuevo sendero de la vida.
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